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viernes, 11 de julio de 2014

¿De dónde suele provenir el ímpetu para la democratización?


El proceso de democratización suele presentarse en varios países de distintas formas. Estudiosos del tema han tratado de generalizar el fenómeno lo que ha causado diferentes resultados heterogéneos. El cuestionarse sobre el origen y las causas de la democratización lleva a investigadores a tomar diferentes enfoques y presentar resultados totalmente innovadores.

Adam Przeworski menciona diferentes enfoques que los teóricos de la democracia han tomado en sus estudios. La explicación más común es la explicación causal de la democratización y el desarrollo económico. Este enfoque trata de establecer una relación causal entre ambos fenómenos, tratando de diferenciar la causa y la consecuencia entre ambos.

La hipótesis más frecuente dentro del análisis de la democracia por vía del desarrollo económico es que a mayor nivel económico se tiene una mejor democracia. En países en vías de desarrollo, la hipótesis es que a medida que el país desarrolla sus capacidades económicas entrará en un período de democratización. Przeworski detalla que el principal problema con este enfoque es la omisión de perspectivas y condiciones a corto plazo. Al mismo tiempo ligan el desarrollo social al desarrollo económico y adjudican a estos cambios una transformación en las estructuras de clase y educación.

El enfoque desarrollista ha mostrado que aunque existe una relación desarrollo-democracia, no es posible determinar el sentido de la relación. Algunos estudios de caso muestran que en las épocas de desarrollo económico, los regímenes autoritarios disminuyeron o incluso desaparecieron y que las tasas de democratización subieron. Esto daría como resultado la conclusión de que el desarrollo económico conduce a la democratización.

Sin embargo, en los mismo estudios se muestra la relación inversa. El gobierno implementa medidas democráticas como creación de instituciones reguladoras, discusión de la opinión pública, entre otras. Estas medidas son tomadas en su mayoría por presión del exterior o por conquista ya sea física o ideológica. Al adoptar estas ideas, los regímenes se vuelven más democráticos y casi al mismo tiempo el desarrollo económico invade al país. Esta relación causal señala un sentido inverso a la relación descrita antes. El resultado sería completamente opuesto: la democratización trae desarrollo económico.

El análisis de ambas posturas llevó a muchos teóricos a la conclusión de que la relación causal entre ambos fenómenos es existente pero no determinante. No era posible determinar cuál era la causa del fenómeno. Se destacó la  importancia de omitir otras variables que hubieran aumentado la precisión del estudio. Factores como cultura, régimen actual, militarización, etc. eran factores determinantes en el sentido de la relación. (Heo 2001)
La democratización puede ser causada por la desactualización de un régimen. Tal es el caso de la transición del autoritarismo a la democracia. Adam Przeworski establece cuatro condiciones que marcan la transición de un régimen autoritario a la democracia: el régimen es innecesario, pierde legitimidad, existen conflictos internos, y presiones externas (internacionales).

El autoritarismo puede establecerse en un país por necesidad de imponer el orden. Un régimen autoritario, en cualquiera de sus expresiones, es el más sencillo para imponer un orden social, político y económico. Latinoamérica vivió a manos de la dictadura por un periodo de tiempo que sirvió para estabilizar el orden. Tal es el caso de Chile en el que la dictadura estableció un nuevo orden político y económico.

Una vez que el autoritarismo impone el orden dentro del Estado, ha cumplido con su objetivo principal y ya no es necesario para el desarrollo del Estado. Es en ese momento cuando el régimen pierde su razón de existir y se pone en duda su legitimidad. Es la primera causa de una transición a la democracia.

Con la perdida de legitimidad queda expuesta la integridad del régimen autoritario. Si esta legitimidad es puesta en duda, se espera que existan manifestación de la inconformidad por parte de la población y sería natural que el gobierno actúe en esos casos. Siguiendo la teoría, se debería de observar movilizaciones antes de cualquier acto de liberalización. Pero la perdida de legitimidad no pone en riesgo completamente al régimen. Se le debe sumar la posibilidad de escoger entre otras opciones.

De esa manera, la oposición puede pelear con el régimen actual y derrocarlo e instaurar su propio régimen por el proceso de liberalización. Si no existen otros actores que funjan como posibles opciones el proceso de liberalización no responde con grandes cambios. En el caso de Chile, la creación del bloque opositor dio a los chilenos una opción a la dictadura militar con lo que se derrocó al régimen. (Tilly 2000)

Los conflictos internos, al igual que las dos causas anteriores, ponen en riesgo al gobierno. Las luchas de poder en el bloque gobernante dan como resultado el ímpetu por la liberalización. A este tercer punto se le suma el cuarto punto. Las presiones exteriores ayudan a instaurar la democratización en un país por medio de diferentes acciones. Si existe una guerra interna por el poder, el exterior puede apoyar a uno de los bandos combatientes y así ayudarlos a subir al poder, derrotando a sus contrincantes. De esta manera, los intereses de las distintas facciones internas toman menos importancia ya que ahora dependen del financiamiento externo. Ahora responde a las necesidades del exterior y “trabajan” para ellos. El instaurar el régimen democrático normalmente ayuda al agente externo que ayudo a concretar el proceso de liberalización. (Przeworski 1986)

El movimiento liberalizador se caracteriza por presentar conflictos entre los grupos dominantes o los grupos en busca del poder. Se sabe que en momentos de democratización existe una relación causal con los conflictos armados pero eso no establece ninguna causa para la democratización, es meramente un complemento. Cederman concluye que los conflictos que llevan a un proceso de democratización suelen ocurrir por guerras políticas más que por conflictos territoriales. En sus conclusiones detalla que la presencia de un conflicto violento no sólo puede dar un proceso de democratización sino que también puede ocasionar un proceso de autocratización. Esta variante en sus resultados deriva de la siguiente explicación: en un principio el proceso liberalizador instaura una democracia como régimen pero con  la presencia de intereses individuales transforman al régimen en uno autoritario. (Cederman 2010)

  El proceso de democratización no tiene orígenes claros como varios teóricos de la democracia han observado. Concluyen que la democratización es una mezcla de factores que son difícilmente cuantificables. El mayor problema a la hora de estudiar la democratización son las circunstancias por las que pasa la región. Esto sumado a las posibles reacciones de la sociedad gracias a los diferentes rasgos culturales. No se puede sacar una generalización sobre las causas del proceso de democratización, sin embargo se pueden reducir a varios enfoques. Estos estudios a su vez pueden reducir las variables útiles para la explicación del fenómeno.


Bibliografía
Cederman, Lars-Erick. «Democratization and civil war: Empirical Evidence.» Journal of Peace Research, 2010: 377-394.
Heo, Uk. «Democracy and Economic Growth: A Causal Analysis.» Comparative Politics, 2001: 463-473.
Przeworski, Adam. «Some Problems in the Study of the Transition to Democracy.» En Transitions from Autoritarian Rule: Comparative Perspectives, de Guillermo O'Donell, 190. Baltimore: JHU Press, 1986.

Tilly, Charles. «Processes and Mechanisms of Democratization.» Sociological Theory, 2000: 1-16.

jueves, 10 de julio de 2014

¿Por qué el clientelismo afecta la calidad de la democracia?


Susan Stokes destaca tres principales problemas en el clientelismo funcionando dentro de una democracia: crean un deterioro económico, disminuye la calidad de la democracia y por último, sirve de instrumento para legitimar el poder de dictadores y mando autoritarios. (Stokes 2009). Estos tres problemas afectan directamente a cualquier democracia. Cada uno de ellos afecta de manera diferente y en sectores diferentes aunque todos básicos para el funcionamiento del régimen.

Un gobierno democrático tiene como objetivo principal la salvaguarda de sus ciudadanos y trata de satisfacer sus necesidades básicas. El clientelismo busca la obtención de favores por medio del intercambio de bienes con el gobierno. Estos bienes incluyen, dinero, bienes materiales, e incluso exclusividad en contratos. La práctica del clientelismo entorpece el crecimiento económico desviando las prioridades del Estado. El Estado practicante de clientelismo ya no se preocupa en las necesidades de sus habitantes. Los nuevos intereses del Estado ahora son maximizar sus ganancias y mantenerlas. El Estado creará pactos con el sector privado y atenderá la necesidad de éstos, enterrando el motivo por el que fue formado.

Por otro lado, la práctica del clientelismo puede desarrollar patronaje dentro del gobierno. El patronaje consiste en repartir bienes públicos buscando favores para llegar al poder. La repartición de bienes en ocasiones lleva a actores pertenecientes al sector privado a puestos públicos. Dichos actores impulsarán decisiones que favorezcan a sus empresas y no al bien común. Es en ese punto donde el Estado deja de preocuparse por crecer económicamente ya que ve su propio financiamiento en el sector privado. Ese financiamiento sólo puede mantener a la burocracia corrupta y se logra a cambio de un precio demasiado elevado.

Otro punto que Stokes toca en su análisis es el uso del clientelismo como medio para legitimar el gobierno autoritario. Desde la Edad Media, se ha discutido la confiabilidad de los regímenes populares o democráticos. Maquiavelo señalaba que la democracia era una máscara perfecta para un dictador ya que era muy fácil manejar sus instituciones para legitimar su poder. Stokes menciona el grave problema que causa el clientelismo; la compra de votos por poner un ejemplo. La compra de votos, parte fundamental del clientelismo y el patronaje, disminuyen la efectividad de las elecciones democráticas.

El régimen autoritario se aprovecha de la compra de votos para mantenerse al poder y poder seguir ejerciendo su poder. El clientelismo propicia esa práctica y debilita la democracia. Con la compra de votos, el gobierno puede mantenerse en el poder por un tiempo ilimitado y ser completamente legítimo. Es un problema que ya señalaba Maquiavelo y al igual que otros autores, piensa que es la debilidad más grande de la democracia. La compra de votos puede reducirse si las necesidades básicas del pueblo están cubiertas y si existe una cultura política decente. El poder autoritario normalmente maneja estas cuestiones por lo que una vez que un gobierno practica el clientelismo desde la raíz es muy difícil curar al régimen.

El último punto de Stokes resume los puntos anteriores y agrega nuevos problemas para la democracia. En un país donde una élite tenga un poder abrumador sobre las decisiones será más fácil que el clientelismo prospere. El clientelismo afecta a la democracia debilitándola en diferentes aspectos. Elimina las ventajas de la democracia y puede llegar a transformar al régimen. Por medio del clientelismo la cultura política del país se debilita. La compra de votos reduce la participación ciudadana y desvía el interés de los votantes asignándoles un precio. El poner un precio al voto, instantáneamente pone un precio a la democracia. La situación se convierte en una compra de poder y el mejor postor se lo lleva todo. Esto va en contra del principio de la democracia, el gobierno del pueblo.

El clientelismo puede incluso causar violencia y desestabilización en el orden público. Las relaciones formadas por el clientelismo son las mismas relaciones que el capitalismo establece en el intercambio de mercancías. Este sistema consta de dos sujetos que intercambian bienes para aumentar su bienestar. En el caso del clientelismo, el patrón paga por poder o un trato especial y el cliente se lo vende. Este trato supone una garantía implícita dentro del acuerdo. Estos tratos ganan más fuerza al ser tratos personales, como los del clientelismo, además de la obligación del trato, se forma una “obligación moral” con la otra parte. ¿Pero qué pasa si alguien no cumple con su parte del trato? Al igual que en el capitalismo, alguna parte tratará de hacer válida su garantía. El problema radica en que los acuerdos extraoficiales no tienen una garantía explicita ni obedecen a los lineamientos de una convención. En este momento es donde entra la violencia.

La parte agraviada tratará de recuperar su inversión por cualquier medio que tenga disponible, incluso si es violento. La introducción de la violencia a los pactos del clientelismo crean una desestabilización en el orden público y afectan directamente a la sociedad. La confianza en el régimen disminuye ocasionando una calidad menor en las elecciones e incluso creando apatía política en la sociedad.

Piattoni realiza un análisis enfocado a los intereses dentro de la democracia. Dentro de su trabajo, Piattoni expone dos soluciones a los problemas que el clientelismo evoca en la democracia. Dichas soluciones se relacionan directamente en cómo afectan los diferentes intereses la calidad de la democracia.

La primera solución la llama “solución británica”. Esta consiste en crear una democracia semejante a la de Inglaterra en donde a pesar de existir varios partidos con diferentes intereses, todos siguen un lineamiento general. De esta manera, los partidos políticos pueden llegar a resoluciones de una manera más fácil sin perjudicar a ningún grupo minoritario. Esta solución presenta un problema en países que tienen un espectro político demasiado amplio. En una región donde exista una izquierda radical y al mismo tiempo una derecha radical, difícilmente se podrán canalizar los intereses hacia una sola meta. En Inglaterra funciona esta solución ya que no hay una diferencia social de clases muy marcada pero en países en vías de desarrollo, la solución no tiene cabida.

La segunda solución que propone la doctora Piattoni la llama “solución sueca”. También menciona una tercera solución que llama “solución holandesa” pero deriva de la segunda y son similares entre ellas. A diferencia de la solución británica, estas dos soluciones no buscan armonizar los intereses individuales en intereses colectivos por medio de partidos políticos “homogenizados”. La solución sueca consiste  en agrupar los intereses individuales en grupos funcionales a manera de un corporativismo. La solución holandesa canaliza los intereses individuales en subculturas ideológicas en lugar de grupos funcionales. Piattoni pone en duda las tres soluciones porque según ella incluso los territorios que adoptaron y crearon esas soluciones están poniendo en duda su funcionalidad. (Piattoni 2001)

La democracia es una herramienta poderosa para el pueblo y sirve como mediadora del poder. Es considerada como la forma de gobierno más justa por estudiantes del poder y en la actualidad está casi presente en todo el mundo. Sin embargo, el clientelismo es una enfermedad mortal para la democracia ya que no sólo la debilita si no que puede acabar con ella. Erradicar la práctica del clientelismo es una tarea difícil como se ha demostrado hasta el momento pero hay esperanza de poder erradicarla.


Bibliografía
Hilgers, Tina. «Clientelism and conceptual stretching.» THeory and Society, 2011: 567-588.
Piattoni, Simona. Clientelism, Interests and Democratic Representation: The European Experience in Historical Perspective. Cambridge: Cambridge University Press, 2001.
Sobrado, Miguel. «Organizational Empowerment versus Clientelism.» Latin American Perspectives, 2002: 7-19.

Stokes, Susan. «Political Clientelism.» Handbook of Comparative Politics, 2009.